23 enero 2006

Calder, Poulain y BMW. Arte y movimiento

El BMW 3.0 CSL decorado por Alexander Calder fue el primero de una larga serie de BMW pintados por importantes artistas.

Alexander Calder es uno de los artistas más influyentes del siglo XX. Junto con Henry Moore, su obra contribuyó decisivamente a redefinir el concepto de escultura. Sin embargo, a distinción de las experimentaciones de Moore con el vacio y la forma masiva, que tanto influyeron en artistas como Chillida, Oteiza, o, en paralelo a Moore, Gargallo, las obras de Calder fueron siempre en busca de una cualidad completamente ajena a la escultura clásica: el movimiento.

Calder (Pennsylvania 1898 - New York 1976), comenzó a tomar contacto con el arte en su infancia, y tras haber estado a punto de estudiar ingeniería, hecho de relevancia en su carrera posterior, empezó a realizar ilustraciones para algunas revistas. Trasladado a Paris en 1926, comenzó a desarrollar su "Circo Calder", una suerte de Performance con alambres y materiales encontrados, que comenzó a hacerle popular entre los artistas que en aquel momento vivían en la capital mundial del arte. A algunos de ellos, Calder les hizo unos interesantes retratos tridimensionales en alambre.
En los años '30, inventó la llamada Escultura en movimiento o Móviles, en parte por su colaboración conceptual con Marcel Duchamp. La escultura móvil era un concepto interesante e innovador, que ya había sido experimentado por los artistas de la Unión Soviética, con el conocido caso del Monumento a la Tercera Internacional, de Vladimir Tatlin proyecto que no llegó a ejecutarse. Sin embargo, el interés de Calder caminaba más por la línea de introducir el dinamismo y la mutabilidad en las formas, aparte de la propia idea de obra viva. Sus primeros "móviles" eran esculturas mecanizadas que se movían mediante una serie de motores, en lo cual volvía a aflorar el interés de Calder por lo mecánico e ingenieril (las obras mecánicas fueron de gran fascinación para algunos de los artistas de la época, como inmortalizó el conocido Manifiesto Futurista. Pero pronto abandonó las esculturas mecanizadas para avanzar hacia las esculturas móviles libres, que se movían en función de las solas corrientes de aire.
Ese fue el paso inmediatamente anterior a la interesante etapa de las grandes obras monumentales. Una de ellas, significativamente realizada para el Pabellón Español en la Feria Internacional de Paris en 1937, la "Fuente de Mercurio", que simbolizaba la lucha del gobierno republicano contra el golpe de estado fascista de Franco. Las esculturas exteriores de Calder pronto se hicieron un hueco en el imaginario de la sociedad de vanguardia de la época, y de paso en el de las futuras generaciones, mediante grandes obras como la "Viuda Negra"
La escultura y la obra de Calder se hizo famosa en los últimos años de su vida, cuando recibió varios encargos para obras exteriores públicas, como reclamo de su conocido nombre y en una época en la que comenzaba a crecer desmedidamente el culto al individualismo artístico.

Fue en los años setenta, poco antes de morir, cuando Calder recibió sus dos encargos más atípicos: decorar un avión comercial para la compañía Braniff, y el encargo del corredor Hervé Poulain para decorar el BMW 3.0 CSL con el que iba a correr las 24 horas de Le Mans de 1975.

En 1972, la compañía aérea Braniff compró a Frontier varios Boeing 727, uno de los cuales fue decorado por Calder con motivo del bicentenario de la declaración de independencia de los Estados Unidos. La unidad, rebautizada por Braniff como N408BN, tuvo una larga y azarosa vida, pasando por las manos de varias compañías, hasta que en 1984 le fue retirada la decoración diseñada por el artista americano con motivo de la absorción de Braniff por Hyatt Hotels. El N408BN, bautizado por los pilotos de Braniff como "Sneaky Snake" tuvo un impactante final. Después de desposeído de su más valioso tesoro, su pintura, el avión fue destinado al cine, para acabar ¡¡Destruido en 1995 una pavorosa explosión en "Bad Boys (Dos policias rebeldes)" la película de Michael Bay con Will Smith y Martin Lawrence!!

El BMW de Hervé Poulain corrió mejor suerte. En 1975, el corredor tuvo la idea de correr las 24 horas de Le Mans con un coche decorado por Alexander Calder. Pero Poulain ya había participado en 1973 en la redacción de una obra fundamental para los estudios sobre Arte y Automóvil, "El Arte y el Automóvil". Por tanto, la figura de Poulain fue fundamental para la creación de todos los hoy llamados BMW Art Cars. En las 14 participaciones en Le Mans, Poulain condujo el M1 pintado por Warhol (Próximamente en esta web), el 3.0 CSL de Stella o el precioso 320 de Liechenstein.
En 1975, Poulain, con el 3.0 CSL privado abandonó a las 9 horas de la carrera, cuando era quinto de la clasificación Scratch. Pero el coche causó tanta sensación que Poulain volvió al año siguiente con otro CSL decorado por Frank Stella, y en los sucesivos con diferentes diseños, como comentamos.
El diseño de Calder para el BMW CSL tuvo muy en cuenta sus colores predilectos para las esculturas móviles, colores cálidos, rojos, naranjas etc, llenos de vibración y dinamismo, y también la distribución asimétrica de los motivos y colores, con una preciosa diagonal sobre el techo, y las aletas en diferentes colores. El BMW de Calder es probablemente el paradigma de los coches decorados para BMW y Poulain, por su belleza y simbolismo, y por su calidad artística. El BMW CSL fue sin duda un vehículo que marcó época, hasta el hecho de que periódicamente la marca recupera esa siglas para alguna de sus creaciones más especiales, como el reciente M3 CSL.
El CSL fue a parar inicialmente al incipiente Museo BMW. BMW creó un museo para su Art Cars, además de comenzar una interesante acción de promoción cultural en campos insospechados para el sector del automóvil. Los Art Cars tienen una apretada agenda de exposiciones itinerantes en grupo e individualmente (el M1 de Warhol estuvo en Zaragoza en 2002 en la exposición "El juego en el arte del siglo XX). En la misma línea, BMW desarrolla eventos como un premio anual de Pintura para jóvenes artistas en, o, también vinculada al automóvil, la exposición "Auto-nom-mobile" inaugurada en Kassel en 2003. Pero no hay que olvidar, y esa es una de las motivaciones del inicio de este blog, que BMW participó activamente en la revolución de la publicidad televisiva del automóvil, con una campaña que hoy en día es ya un clásico, amado y odiado por igual..."¿Te gusta conducir...?"

Por su parte, Calder sigue siendo uno de los artistas fundamentales del siglo XX, y la participación en proyectos como el de Braniff y el de Poulain en los últimos años de su vida sin duda le aportan una dimensión aumentada y proyectada hacia los nuevos caminos del arte, que por otra parte siempre, desde sus inicios en Paris, había buscado. En 1992, el IVAM, centro de arte Julio González le dedicó una exposición antológica de la que queda un fabuloso catálogo editado que, aunque en la actualidad se encuentra agotado, puede consultarse en algunas bibliotecas públicas o universitarias sin dificultad.

*Fuentes: www.calder.org y www.bmwgroup.com
*Foto: www.bmwworld.com

2 comentarios:

Federico dijo...

Muy interesante el artículo de Braniff, vi además el diséño del avión. Lo del BMW también me gustó, aunque no mucho el decorado. Prefiero otros que mostraste antes ¿cómo es eso de la publicidad de te gusta conducir? ¿vas a escribir sobre ella?
Saludos

Luis Miguel dijo...

Hola Federico

"¿Te gusta conducir...?" era el eslógan de una campaña de BMW en Europa (desconozco si en otras partes del mundo) que supuso un auténtico impacto en la publicidad del momento. La primera oleada de la campaña se servía de una serie de imágenes similares a las de "A Straight Story" la pelicula de David Lynch, con un plano de un brazo ondeando al viento desde la ventanilla de un coche etc. Un anuncio minimalista, vaya. La sucesión de anuncios que vinieron después fueron similares en lo minimalistas e incluso difíciles de comprender para mucha gente, y por eso digo que fue amado por muchos, y odiado por muchos otros.

Saludos