07 marzo 2006

El automóvil y la vanguardia artística de principios del siglo XX: Sonia Delaunay y el Bugatti T35

La idea "Arte y automóvil" es, como se puede ver en las propuestas de la breve singladura de este mismo blog, algo que engloba muy diferentes facetas de la creación artística. Sin embargo las más evidentes, y también quizá las más epidérmicas, son las relacionadas con el automóvil dentro de la pintura o la escultura, y su opuesta, el automóvil como soporte para la pintura. Esta segunda la hemos tratado con cierto detenimiento ya en estas mismas líneas, al hablar sobre todo de la colección BMW Art Cars. Sin embargo la aventura de los coches pintados por artistas ni mucho menos comenzó con la atrevida idea de Hervé Poulain y su BMW 3.0 CLS pintado por Calder. Ni desde luego esta idea se limita a una estrategia de carácter comercial y publicitario, lo cual por otra parte no le restaría interés.

Para aquellos interesados en la Historia del Arte, no resultarán nuevas las apasionadas referencias del poeta Marinetti al automóvil como objeto referencia del arte moderno en el Manifiesto Futurista de 1909. Y cómo este movimiento, el Futurista, que no era sino una reivindicación a ultranza de unas nuevas referencias artísticas para el nuevo mundo que les rodeaba, plasmaba estas ideas, sazonadas con la potente estética del cubismo, en cuadros como el conocido "Velocidad abstracta y sonido" de Giacomo Balla en 1914. Para los artistas de vanguardia de principios del siglo XX, esas décadas en las que el arte atravesó la fractura estética y conceptual más decisiva de su historia, los nuevos iconos de ese mundo moderno fueron fuente de inspiración no sólo para sus obras, sino para sus propias teorías del arte. Hasta llegar, tras un intenso proceso de construcción intelectual y de reflexión sobre la representación en el arte, a la abstracción. Aquellos artistas pioneros soñaron con un nuevo arte mientras los ingenieros pioneros soñaban con máquinas maravillosas. Y no pocos de estos mitos del arte sucumbieron a aquel atractivo mundo, como el propio Picasso, que sentía una gran atracción por el Mercedes 300 SL "Gullwing" de su amigo David Duncan

Entre aquellos pioneros del arte estaba el matrimonio formado por Robert Delaunay y Sonia Terk (Luego Sonia Delaunay). Los Delaunay forman parte de la Historia del Arte por pleno derecho, englobados dentro de la trascendente vanguardia cubista, y con la aportación de su particular estilo de formas decididamente orgánicas, vivas y palpitantes. Este estilo se denominó "Cubismo orgánico" o, en palabras del poeta Apollinaire, "Orfismo", aunque Delaunay prefería llamarlo "Simultaneísmo". Los Delaunay siempre manifestaron un interés por el mundo de la técnica y la ingeniería que florecía en las primeras décadas del siglo XX, como muestra su "Homenaje a Bleriot", de 1914. Su oscilación entre la figuración más sintética y los albores del informalismo, son un claro indicador de su caracter inquieto y de investigación estética. Y este acercamiento de las vanguardias artísticas con las nuevas realidades sociales es, desde luego, una constante en la Historia del Arte del siglo XX y XXI.

Sonia Delaunay quedó siempre en un segundo plano mientras vivió Robert, muerto en 1941. Es a partir de la muerte de este cuando se comienza a considerar a Sonia Delaunay como una interesante artista que participaba en gran medida de las creaciones artísticas y de los discursos estéticos enunciados por su marido. Sonia se había dado a conocer fundamentalmente por sus investigaciones con la estética de lo textil, y por su interesante acercamiento a los planteamientos artísticos en los objetos de uso cotidiano. Su idea, con una profunda carga ideológica, iba dirigida a la expansión del arte "de caballete" a todos aquellos otros objetos relacionados con la vida más cotidiana de la gente, contribuyendo así a una cierta "democratización" de las ideas estéticas. En cierto modo una versión evolucionada de lo que William Morris planteaba unas décadas antes con su movimiento "Arts & Crafts" y una buena avanzadilla de lo que hoy en día sucede aunque lo llamemos "diseño".

Sus experimentos con elementos textiles elevados a la categoría de "arte utilitario" tomaron cuerpo a partir de 1910, cuando en el ambiente artístico de vanguardia de París se vio como aceptable que aquellas creaciones "utilitarias" tenían unas cualidades estéticas y plásticas al nivel de cualquier obra de arte. En 1913 Sonia Delaunay realizó sus primeras prendas "simultaneistas", y poco después comenzó a realizar escenografías y vestuarios para teatro en la misma línea. Sonia se dedicó a evolucionar y continuar investigando en estas creaciones textiles con la idea de llevarlas a la misma categoría de obra de arte, aunque con fin utilitario. En su tienda de París comenzó a ofrecer algunas de estas prendas bajo el nombre "Atelier Simultané".

En 1925, su colección de prendas llamada "La boutique Simultané" fue expuesta en la "Exposition Internationale des Arts Decoratifs et Industriels Modernes", también conocida como la exposición del Art Decó, compartiendo espacio con el modisto Jacques Heim. En el mismo lugar donde se exponían sus vestidos, aparecía un precioso Bugatti T35 decorado con la misma clase de patrones cromáticos y con las formas que Sonia había dado a sus diseños textiles. El coche, con fondo blanco en toda su estilizada carrocería, presentaba formas de recuerdo geométrico pintadas a mano, que se intersectaban entre sí, y hechas en colores vivos, siguiendo el estilo de sus propios diseños de ropas. Del Bugatti decorado por Sonia Delaunay no he conseguido encontrar ninguna foto directa. Las imágenes que he podido lograr del coche son de una preciosa rèplica a escala 1:8 realizada por "Art collection Auto" al parecer con bastante fidelidad al original. Sin embargo, al observar algunas otras informaciones se pueden ver fotos de otro coche, que a primera vista no diría que es un Bugatti, pero junto al cual posan dos mujeres vestidas con unas ropas cuyo patrón aparenta ser igual al del coche, lo cual me inclina a pensar que pudo haber más de un coche.

En cualquier caso, ¿Por qué un Bugatti?. No es raro que Sonia Delaunay escogiese en 1925 un Bugatti para plasmar sobre un coche sus creaciones artisticas. Bugatti ha sido siempre una marca vinculada a lo exclusivo, al lujo y al buen gusto. El Type 35 era uno de los Bugatti con más fama por sus éxitos en competición, y eso sin duda ayudó. Pero Bugatti es además una marca vinculada al arte y al diseño desde antes de existir. Ettore Bugatti, era hijo de Carlo Bugatti
un afamado diseñador de muebles de finales del siglo XIX y principios del XX que precisamente había explorado la nueva estética de lo utilitario desde un punto de vista entre el modernismo y el eclecticismo. Algunos de sus muebles pueden incluso contemplarse en el Museo de Orsay. Otro de los hijos de Carlo, de nombre Rembrandt, explotó también su faceta artística como escultor, aunque se suicidó aún joven. Así que la propia existencia de Bugatti, y sus diseños, la hacía una marca propicia para que Sonia Delaunay plasmase sus diseños sobre una de sus criaturas.

Así, en 1925, en un mundo de vanguardia en la búsqueda de una nueva estética, en el que el arte caminaba por un camino sin retorno hacia nuevas formas de expresión; un mundo en el que las vanguardias estéticas se alejaban del gran público en lo plástico pero se acercaban cada vez más en lo teórico; y en el que se comenzaba a forjar la sociedad moderna en occidente, en este mundo, se producía la conjunción estrecha de Arte y Automóvil. En una inextricable acción de la que participaban el arte de vanguardia, el cubismo, la "democratización" de la estética, la revolución del mundo de la moda, el arte con acento femenino y el nuevo mundo de la ingeniería en forma de automóvil, que en cambio venía de linaje vinculado a las artes tradicionales.

El Bugatti T 35 de la Exposición de 1925 no fue el único coche decorado por Sonia Delaunay. Pero para los siguientes, habrá que esperar un poco.

* Si alguien cree que puede identificar el coche que se ve en las fotos de la Exposición de 1925, por favor, que se ponga en contacto conmigo a través de comentario a este articulo o en laformadelossuenos@wanadoo.es

** Foto y fuente: Art Collection Auto más fotos, y la historia del Bugatti de Sonia Delaunay, aqui

5 comentarios:

jcuartero dijo...

¡Bonito buga!!

Anónimo dijo...

Deberían cortarle las manos, manchar el más bello de los coches de carreras del mundo, es la mayor aberración que he visto en mucho tiempo espero que la encarcelen por esto.

Luis Miguel dijo...

Bueno, no sé realmente si se puede encarcelar a alguien que lleva 30 años muerto, pero se puede mirar el código penal al respecto.

Por lo demás, yo sólo creo que le añade valor a esta unidad del T35. Y que no existe el coche de carreras más bello del mundo, porque es imposible elegir entre un buen número de hermosas piezas.

Pero gracias por tu opinión. Saludos

Anónimo dijo...

Creo que el de "anonymous" es el comentario más estúpido que he leido en mucho tiempo. Enhorabuena.

Anónimo dijo...

Ya conocia el auto y la obra pero es lindo verla y leer un poco mas sobre ella. Un trabajo fantastico sobre un auto fantastico.
Fantastico!

Julio