08 noviembre 2008

Gasolineras con pedigrí. Las Repsol de Norman Foster


Desde las primeras gasolineras, la forma que han tomado para configurarse se ha dilucidado en una pugna entre los lugares arquitectónicos singulares, como el extraño Chinese Garaje de Beckenham, en el condado de Kent, construído en 1928, y las estaciones de servicio de las grandes cadenas petroleras, que surgieron principalmente en Estados Unidos, y de la que son una buena muestra las gasolineras de Texaco diseñadas en los años 20 por Walter Dorwin. En la actualidad, prácticamente todas las gasolineras responden al segundo tipo, al de las gasolineras diseñadas para ser instaladas en cualquier parte del mundo. Pero eso no quiere decir que no tengan su valor arquitectónico.
En 1997, Repsol decidió renovar la imagen de sus estaciones de servicio, y tratar a través de ello de actualizar la imagen corporativa de la marca. Para ello, proyectó una serie de novedosas estaciones de servicio que encargó al arquitecto inglés Norman Foster, de cuya factoría surgió un interesante diseño para dichas estaciones de servicio. La base es una serie de elementos verticales rematados en unas pérgolas de estructura piramidal invertida, y de planta cuadrada, que se reparten a diferentes alturas cubriendo toda el área abierta de la estación. Las "palmeras" se decoran en los tres colores corporativos de Repsol, blanco, naranja y rojo, dejando por otra parte un gran espacio diáfano y muy luminoso (aunque probablemente no sea la fórmula más eficaz de guarecer de la lluvia) Repsol repartió por España unas 200 estaciones de las diseñadas por Foster a partir de 1997.
Paradójicamente (teoría de la percepción pura) una de estas elegantes agrupaciones de "palmeras" se encuentra muy cerca de mi casa, en la autovía de Zaragoza a Logroño a la altura del barrio rural de Villarrapa, y junto al restaurante "Los Faroles", en dirección Zaragoza. Instalada en 2001, se trata de la única estación de Foster en territorio de Aragón, como comenta sonriente Alfonso, el encargado, que me ayudó amablemente en una ventosa y horriblemente fría tarde de cierzo. Los parterres que la rodean discretos pero agradables jardínes de grava blanca de mármol, fueron una adición personal para esta gasolinera incorporadas por el propio Alfonso. Aunque la posición de la estación, totalmente expuesta al pertinaz Cierzo de Zaragoza, hace que a menudo no sea muy acogedor pasear junto a ella, sin duda al pasar por la carretera se aprecia que aquella gasolinera no es una cualquiera, y si al detenerse en ella, se separa uno unos metros de los surtidores y observa con detenimiento las palmeras, se percibe el trazo limpio y atractivo del objeto arquitectónico de diseño creado por el equipo Foster, metálico pero cálido y atractivo.
Foster diseñó también la Torre Caja Madrid, un rascacielos construído en los antiguos terrenos de la ciudad deportiva del Real Madrid, y destinado a ser la sede central de Repsol en España. Aunque la compañía ha decidido cambiar su estategia y actualmente se construye su propia "ciudad empresarial" en la zona de Méndez Alvaro, bajo proyecto de Rafael de la Hoz, la torre de Foster sigue en construcción y Repsol mantendrá su propiedad. Cuando esté acabada será uno de los edificios más altos de España, en torno a 250 metros.
Las gasolineras fueron uno de los primeros tipos arquitectónicos que aparecieron como consecuencia de la invención y popularización del automóvil. No fueron las carreteras, que eran sobre todo antiguos caminos de carreta, ni siquiera los aparcamientos (los particulares tenían caballerizas que transformar y los parking públicos no tenían sentido), sino las gasolineras. Aquellos nuevos "coches de caballos sin caballos" eran artefactos extraños que precisaban de un carburante para funcionar que se servía por litros directamente al depósito, lo cual obligaba a una estructura para las "postas" o paradas en los caminos, diferente a la necesaria para refrescar y alimentar un caballo. Las gasolineras pronto se convirtieron en lugares de referencia en la cultura, la literatura y el cine, y en todo caso símbolos, particularmente en el medio rural de la inequívoca llegada del progreso.
Aún hoy, proyectos como el de Foster son un ejemplo de que el automóvil sigue siendo un factor de dinamismo en el mundo de la arquitectura, más allá de las carreteras. La arquitectura "de servicio" se ha convertido en sí misma en un tipo de prestigio en cuanto, en los últimos años, algunos arquitectos de nivel mundial han desarrollado algunos proyectos, como el intercambiador de autobuses de Estrasburgo, de Zaha Hadid.
Así, hasta que se construya definitivamente el edificio central de la Ciudad del Motor, quienes paséis junto a la gasolinera de Villarrapa podéis deteneros a ver un Foster menor.

* Muchas gracias a Chemi, una vez más, por la información que dió lugar en origen a este artículo, y a Alfonso por su amabilidad al explicarme algunos detalles de la estación Repsol de Foster en Villarrapa.

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